10 Consejos para que tu bañador dure toda la vida

Todos los años nos pasa lo mismo. Al llegar la temporada de verano pasamos horas y horas escogiendo los modelos que vamos a lucir durante el buen tiempo. Valoramos la estética, calidad, originalidad, elegimos entre bañadores, bikinis, trikinis, etc, buscamos que sean cómodos. que tengan un precio razonable… y, por supuesto, lo más importante de todo¡que nos sienten lo mejor posible! Y a veces no es nada fácil tomar una decisión: hay que dedicar horas y horas a navegar por páginas web, cuentas de Instagram, visitar tiendas físicas, probarse decenas de modelos.

Para, a menudo, tirar todo ese trabajo por la borda por no dedicar ni un minuto al cuidado de las prendas de baño.

Y es que el bañador es una prenda que sufre “agresiones” de todo tipo: agua con cloro, arena, sol intenso, agua de mar… todo ello termina, con el paso del tiempo y las continuas exposiciones, por dañar el color o los tejidos. Aunque es inevitable que se produzca cierto deterioro con el uso, hay una serie de trucos que puedes seguir para minimizar los daños y retrasar el envejecimiento de la ropa de baño lo máximo posible y que así los puedas lucir como nuevos varias temporadas.¡Verás lo fácil que es!

  1. Lávalos siempre con agua fría

    Lo mejor es que los laves a mano después de cada uso. Usa para ello agua de grifo y un poco de jabón. Lo mejor es que no emplees nada de suavizante: hazlo solamente si notas que se han quedado “un poco tiesos”. En ese caso, usa apenas unas gotas y, como siempre, enjuaga con abundante agua fría. Fundamental: jamás los laves con agua caliente. Si no tienes más remedio que usar la lavadora, emplea un ciclo para ropa delicada sin centrifugado.

  2. No los escurras

    Sabemos que es el gesto natural tras lavar una prenda a mano, retorcerla para hacer que expulse toda el agua que retiene en su interior. Pues bien, ¡no lo hagas nunca! Si lo haces, debilitarás los tejidos y harás que vaya perdiendo su resistencia o que, incluso, se deforme. Lo mejor es que lo dobles lo mejor que puedas y que te limites a dejar que el agua caiga sola, ayudando tan solo apretando entre las palmas de las manos. Y aquí te volvemos a decir que no deberías usar el centrifugado de la lavadora.

  3. Siempre a la sombra

    Como en muchas cosas, las prisas no son buenas consejeras a la hora de secar un bañador. Si quieres preservar la vivacidad de los colores y la elasticidad de los tejidos, lo ideal es que los dejes al aire y a la sombra. Nunca, nunca, los tiendas al sol ni los metas en la secadora.

  4. ¡Cuidado con las bolsas de plástico!

    Hay que declarar la guerra a otra práctica habitual.  A ver si te suena: tienes algún plan después de la playa o de la piscina, te cambias de ropa sin pasar por casa y el bañador húmedo termina en una bolsa de plástico. Esto es un grandísimo error: ahí no solo va a permanecer mojado todo el tiempo, también tenderá a calentarse más de la cuenta, acelerándose el deterioro. En caso de que no puedas poner a secar tu bañador al salir del agua, lo mejor es que lo envuelvas en una toalla o en una bolsa de tela o de redecilla.

  5. No los guardes de cualquier manera

    Cuando termine la temporada, es muy importante que las prendas de baño “duerman” hasta el verano siguiente de la mejor forma posible. Lo primero es darles lavado, aunque estén limpios. Déjalos secar al aire y, cuando no haya el menor rastro de humedad, dóblalos cuidadosamente y guardalos en una bolsita de tela. Así estarán protegidos del polvo y la humedad. Cuando los necesites dentro de unos meses se encontrarán en perfecto estado.

  6. Sé especial con lo especial

    Hay trajes de baño fabricados en tejidos menos habituales, como seda elástica, a cuyo cuidado deberás prestar mayor atención, o modelos que combinan distintos colores que pueden mezclarse entre sí al lavarlos. Para estos casos lo primero que debes hacer es leer cuidadosamente las etiquetas de la prenda, en ella se deben recoger los mejores consejos de lavado y secado para tu bañador. Presta atención también si la prenda cuenta con adornos, volantes, etc, pueden desprenderse o estropearse si no tienes cuidado.

  7. Cuidado con la crema solar

    Tranquila, no vamos a pedirte que dejes de usar protector solar, fundamentales para nuestra salud cuando tomamos el sol. Pero debes tener presente que son un peligro para las prendas de baño. No solo pueden dejar manchas o estropear el tejido, también pueden afectar a los elásticos, que se pasarán antes de tiempo. Lo ideal es que el aceite o la crema solar se aplique antes de ponerte el bañador y esperar a que se seque. Ah, y no te limpies después las manos con el bañador.

  8. Elige bien dónde te sientas o te tumbas.

    Intenta evitar las superficies rugosas, como el borde de la piscina, ya que se puede acelerar el desgaste del bañador o, peor todavía, sufrir un enganchón o hacerle un arañazo. La mejor alternativa es utilizar una toalla para que el contacto no sea tan dañino. Intenta evitar también los saludos efusivos de tu mascota.

    Coppertone Little Girl and Dog
  9. Nada de plancha.

    Es algo que debería ser obvio a estas alturas. Se trata de prendas delicadas, con finos tejidos elásticos y con gomas. Las altas temperaturas que alcanza este electrodoméstico los puede dañar sin remedio y hacer que pierdan sus propiedades.

  10. Enemigo número 1, el cloro.

    El agua clorada debilita el tejido elástico con el que se fabrican los bañadores hasta hacerle perder las características que lo hacen especial, además de erosionar fuertemente los colores. Por eso, si te bañas en una piscina con exceso de cloro, no debes dejar de pasar ni un instante nada más salir del agua para enjuagarlo con agua dulce, aunque sea bajo el agua de la ducha. Y, por supuesto, no dejar de hacerlo de forma exhaustiva en cuanto te lo quites. Ah, y ten especial cuidado en caso de que vayas a visitar un spa. Sus aguas suelen estar cargadas con todo tipo de sustancias, como fungicidas, terribles para tu bañador. ¿Nuestro consejo? Lleva el que menos te guste.